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Literatura Erótica

Segunda parte “La segunda cita” El caballero desapareció en la primera follada

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Ilustración: David Marin

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Por Violeta.

@historiasdecama

Ilustración: Oscar Delmar.

Mateo demostró el hambre. En sus nuevos mensajes sonaba interesado y con ganas de arrancarme hasta el último suspiro.

Quedamos en encontrarnos en otro bar de la ciudad. Yo estaba con algunos amigos y él llegó con un amigo con el que había venido de viaje.

-¿De dónde lo sacaste? Preguntó Mariana con curiosidad.

Sonreí nerviosa.

-¡Tinder!
-¡Whaaat! Dijiste que nunca abrirías eso.

-¡Siempre hay una primera vez! Le contesté.

-De todas maneras, debo aceptar que está guapo.

Mateo se acercaba a la mesa.

-¡Y sexy! Sonrió y tomó un sorbo de su cóctel.

-¡Actúa normal! Pareces una tonta ¡Sécate la baba! Me dijo regañándome.

-¡Ya cállate! Le respondí.

-¿Te depilaste? Soltó una carcajada.

-¡Ya cállate! ¡Y obvio que sí!  Le contesté.

Suspiré. Él se sentó a mi lado y me saludó con un beso en la mejilla.

No duramos más de una hora ahí sentados. Mariana tenía otro compromiso y yo había quedado con él en mostrarle otros lugares de la ciudad.

Nos despedimos de los demás chicos y caminamos 10 minutos hasta llegar a otra plaza.

-¡Muy colorida! Dijo su amigo.

-¡Si!  Y es súper transcurrida. Le contesté.

-Es una de las plazas más visitadas, es una mezcla cultural, aquí hay de todo. Le comenté.

El amigo de Mateo estaba encantado con la ciudad, pero le disgustaba ser mal tercio, a mí la verdad no me incomodaba, pero al parecer a él sí.

-¡Chicos! Quiero volver al hotel y nos encontramos más luego.  Dijo y se despidió.

Yo entendí el mensaje y finalmente tenía razón, su amigo me quería follar y si él estaba mucho tiempo con nosotros se iba a convertir en un problema de logística.

Entramos al bar y nos sentamos en una mesa.

-¿Qué querés tomar? Me preguntó Mateo.

-¡Una copa de vino blanco! Le dije.

El mesero tomó el pedido. La copa de vino y una cerveza.

-¡Ven y siéntate a mi lado! Le insinué. Estás muy lejos de mí, le dije con un tono de picardía. Él no lo dudó, se paró de la silla, se sentó a mi lado y me dio un beso.

-¡Estaba muy mojada ayer! Le susurré al oído.

– ¿Muy? Me preguntó lamiéndome los labios y metiendo sus manos entre mis piernas.

-¿Y ahora? Me preguntó mirándome fijamente.

-¡También lo estoy! Le contesté.

-¿Qué tanto?

-¡Lo suficiente! Pero solo lo sabrás cuando metas tus dedos entre mis piernas y salgan empapados de las ganas que tengo que me folles. Le dije para dañarle la cabeza con malos pensamientos.

Me miró con desespero, sé lo que quería y yo también quería lo mismo, pero estaba jugando con su imaginación, aunque no era difícil. Mateo era un hombre inteligente y sabia mis intenciones y simplemente me siguió el juego.

-¡Vamos a un hotel!

Lo olfateé por unos segundos.

-¿Para qué? Le pregunté.

-¡Para complacerte las ganas! Me dijo mirándome fijamente a los ojos.

Tomé mi segunda copa de vino blanco.

-¿Estás borrachita?

-¡No! Algo mareada. Guardé silencio.

-¡Y mojada! Le repetí.

Metió sus manos entre mis piernas. Sentía como me palpitaba el clítoris, sediento por hacer realidad mis pensamientos llenos de malos hábitos, aquellos que me hacían desearlo y me hacían delirar por la desesperación de que me quitaras las ganas sin parar.

No podía hacer mucho con sus manos porque yo tenía pantalones.

-¿Qué decís? ¿Vamos? Me insistió.

No tuve que pensarlo dos veces, era lo que quería desde el primer momento que lo vi y supe que viviría una historia de cama con él. Le percibí el aliento lleno de lascivia.

-¡Vamos!

Pagó la cuenta en el bar y salimos tomados de la mano.

-¿Dónde vamos? Me preguntó.

-¡Mateo! No tengo ni la menor idea, para un taxi y dile que nos lleve a un motel. Le dije.

No había terminado la frase cuando él ya había detenido el taxi. Nos subimos, fueron 4 segundos largos de silencio.

-¿Hacia dónde nos dirigimos? Preguntó el taxista.

-¡Nos llevás a al motel más cercano! Dijo Mateo.

-¡El más cercano queda a 20 minutos de la ciudad turística! Comentó el taxista.

-¡Ahí mismo! Corté la conversación.

El taxista arrancó.

Llegamos al hotel después de pasar unas calles largas y solitarias, traté de darle seguridad a Mateo sobre el lugar donde nos dirigíamos, veía en su cara algo de intranquilidad, pero todo pasó cuando nos bajamos del taxi y entramos a la habitación.

Subimos unas escaleras. La cama era amplia y, como todos los moteles, tenía un espejo en el techo.

-¡Se ve bien! ¡Es mi primera experiencia en un motel fuera de mi país! Me dijo.

Detalló la habitación. Estaba limpia, tenía una silla para posiciones y un cuadro erótico. Saqué mi celular para tomarle una foto. Él se sentó en la cama.

-¿Qué hacés? Me preguntó inquieto.

-¡Es una foto para mi blog!

-¿Escribís?

-¡Si! Sonreí.

-¿De qué te ríes?

Se detuvo justo enfrente de mí, me tomó de las manos y me miró. Sentí como mi piel se erizaba, mi corazón comenzó a palpitar con más frecuencia y mis labios estaban ansiosos por otro beso suyo.

-¿Sobre qué escribes? Me volvió a preguntar.

Me tomó por mi cuello y comenzó a darme besos. Le susurré al oído

-¡Historias de cama! Y le pasé mi lengua levemente por su oreja. Sentí como se excitaba y como su pene crecía con la intención de penetrarme sin preámbulos.

-¡Sos divina! ¿Te lo han dicho? Me preguntó saboreándose los labios.

-¡Nunca un uruguayo! Le dije imitando su acento.

Estábamos acostados en la cama. Él estaba encima de mí, me miraba con curiosidad. Sus besos eran pasivos, pero me mojaban las profundidades. Metió sus manos para acariciar mis tetas, mis pezones estaban llenos de ganas por su lengua. Quería que me diera duro desde que lo vi en frente de mi la noche anterior. Fue como un click a primera vista.

No sé cuántas chicas se ha follado de la misma manera, pero sé que tardará mucho tiempo para olvidarse de mi culo.

-¡Que delicia! ¡No tenés sostén! Me dijo.

-¡Ayer tampoco! Le confesé con respiración entrecortada.

Sentí su mirada invasiva y llena de lujuria.

Me besó los pezones con delicadeza, los estimuló a su ritmo y estaba funcionando maravillosamente porque mi clítoris parecía que se fuera a reventar. Estaba excitada y quería que me arrebatara esa necesidad de sentirme deseada.

¿Qué quieres? Le pregunté.

-¡Follarte desde que vi tu foto en tinder!

Sonreí complacida.

Me jaló los pantalones y quedé semidesnuda con solo el body puesto, aunque le costó solo unos segundos dejarme totalmente desnuda. Me miré en el espejo y me gustó como me veía, hambrienta de él.

-Mirá que sexy te ves desde acá arriba. Dijo señalando el espejo.

Metió sus dedos en mi vagina con fuerza para darme placer. Le respondí con un gemido.

-¿Te gusta?

Lo miré sin punto fijo.

-¿Tu qué crees? Dije con ganas de que siguiera moviéndolos con más intensidad.

Sentí como su sudor se desvanecía en mi piel.

-¡Estás deliciosamente mojada! Me dijo mientras me besaba y acariciaba mi cuerpo desnudo y ansioso de su saliva.

Y era verdad, estaba ansiosa, quería que me penetrara y me diera duro.

Estaba enceguecida y quería mi placer. No lo había visto desnudo hasta que decidí ponerme arriba y tomar el control de mis movimientos.

-¡Wow! Expresé.

Le acaricié el pecho, me deleité observándolo por segundos. Le di un beso con ganas, regalándole mi lujuria de verlo en frente de mí.

-¡Eres lo más sexy que ha estado en mi cama! ¡Que cuerpazo el que tienes! ¡Y que verga tan divina! Le dije con sinceridad.

No estaba exagerando cuando afirmé que era una obra de arte. Cualquiera se ve bien con ropa, pero él se veía mejor sin ella

¡Me encantó, me encantó, me encantó!

Tenía un cuerpo atlético y un pene rosado sin imperfecciones. No les voy a exagerar diciéndoles que era tamaño XXL pero  si les puedo asegurar que era lo suficientemente idóneo para hacerme gemir y para satisfacer mis profundidades ansiosas por  el grosor de sus deseos.

-¡Me halagás! Me dijo presionando sus dedos en mi piel.

Me volteó bruscamente para ponerme en cuatro.

-¡Me encantaa tu culo latino! ¡Es un espectáculo en cuatro! Me dijo mientras me penetraba.

Se movía con técnica y experiencia, lo sé porque sentía como sus genitales rozaban mi clítoris y mi ano, para ser más explícita, sentía como sus bolas rozaban mi ano y me gustaba esa sensación, tanto que quería que me siguiera dando duro, pero también estaba esperando que metiera sus dedos y me hiciera gozar por ahí ¡Creo que si me hubiese pedido penetrarme por detrás, hubiese accedido!

-¿Te gusta?

-Me encanta lo que veo.

Vi en sus ojos las ganas de venirse, reconozco ese brillo y me excita cuando lo percibo.

-¿Te quieres venir? Le pregunté moviéndome de arriba abajo y golpeándome contra su cuerpo.

-¡Si! Me contestó con voz entrecortada y mientras la sacaba y la metía.

-¡Dame más duro! Le exigí.

Él me obedeció dándome más duro y haciéndome gemir con más intensidad. Contraje las paredes de mi vagina para que sintiera más presión, lo ayudé rozando mi clítoris con fuerza. Cayó derrotado sobre mí, lo abracé y levanté mi pelvis para llenarme con mis sensaciones y mi orgasmo.

Sentí como mis ganas eran complacidas y empapadas de los mismos antojos. Hace tanto tiempo nadie lograba contagiar mi cuerpo de placer. Le abrí mis piernas para que se aprovechara de mí y él lo hizo, se vino feliz, lo sé, me lo confesó.

-¡Te moviste bien! Me dijo descansado y mirando el espejo mientras observaba nuestros cuerpos desnudos.

-¡Gracias! Le sonreí.

-¿Por qué?

-Porque hace algún tiempo no estaba preparada para sentir orgasmos y tu llegaste en el momento indicado y por eso quiero inmortalizarte en mis letras ¡Te voy a escribir una historia! Le prometí.

-¡Estaré encantado de leerla! Me aseguró.

Lo abracé. Sabía que era la última vez que lo vería.

-¡Tómame una foto para tu blog!  Me dijo y se puso de espalda. Grabé en mi memoria esa imagen.

Me gustó su propuesta, pero no tomé la foto. Muchos han querido ser protagonistas de mis historias, pero pocos me han querido regalar sus imágenes para ellas. Mateo le gustaba la idea y eso nos hacía compatibles.

Nos vestimos. Me dio un abrazo eterno y tierno. Salimos de la habitación en un taxi, tal cual como entramos. Me dejó en mi casa y él siguió para su hotel.

Cuando me acosté en mi cama leí su mensaje.

-¡La pasé muy bien esta noche! Descansa.

-¡Yo también! No escribí más.

Me dormí complacida y, aquí entre nos, un poco adolorida, pero felizmente comida.

La alarma de mi celular sonó. Me desperté rápidamente, el día pasó entero sin que me enviara un mensaje, yo sabía a lo que me atenía. El sexo casual es eso y viene con sus contradicciones.

-¿Cómo te fue? Preguntó Mariana después de tomar un sorbo de su café.

-¡Me folló delicioso!

-¿Y? Quiso indagar más.

-¡Nada! Tu sabes como son este tipo de encuentros.

-¡Bueno la pasaste rico! Es lo importante.

-¡Si! Es divino y se ve delicioso desnudo. Yo nunca había visto un hombre que se viera tan bien desnudo, era como un sueño de hombre. Le dije encantada.

Ella sonrió.

-¡Ya veo! Menos mal se fue. Me dijo.

-¡Si! Porque él me gustó. Le contesté.

Tomé una de las galletas y la mordí.

-¿Has hablado con él?

-Me dejó un mensaje diciéndome que le encantaría tomarse un café conmigo y verme otra vez, pero yo sé que es solo por cortesía.  Le comenté.

Ella me miró, sé lo que me quería decir, pero omitió las palabras.

-¡Vendrán otros más! ¿Lo sabes?

Acentué con mi cabeza y no le dije nada más.

Mateo me había gustado mucho para mi gusto, no esperaba sacar una historia de amor de Tinder, pero si esperaba que el caballero lo fuera hasta el final de sus días en la ciudad, pero para qué nos vamos a poner con sentimentalismo baratos. Conseguí lo que quería y nos follamos hasta el cansancio esa noche.

Y no tengo por qué mentirme a mí misma, no me arrepiento de haberle dicho que si a todas sus pretensiones, aunque a la larga hayamos compartido juntos tan poco tiempo y me haya quedado con el dilema de que fue un polvo pasajero que me hubiese gustado repetir.

Finalmente fuimos dos animales hambrientos que se rozaron los cuerpos para untarse de placer y quitarse las ganas de devorarse salvajemente y aunque me haya dicho que se quedaba con un lindo recuerdo mío, yo quedé con la vaga incertidumbre de que el caballero desapareció con la primera follada. Aunque aún tenga en mis recuerdos como se movía cuando me estaba penetrando en la silla de posiciones y como sentía su pene duro dentro de mi, con ganas de explotarse hasta venirse, con los ojos perdidos y las ganas alborotadas.

Si, yo quería que me volviera a follar para poder hacer otras pasiones realidad.

 

LGBTI

Tips para experimentar de una vida sexual saludable y acalorada en tiempos de pandemia

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Por: Adrian Vargas
Instagram: @adrianvargascc

En tiempos de cuarentena, distanciamiento social y cambios en las formas de relacionarnos y disfrutar de nuestra “nueva forma” de vida social y sexual; hemos decidido compartir algunos datos y formas curiosas, cómo la comunidad Queer/LGBTQ  alrededor del mundo está haciendo frente a esta ola de calentura en tiempos de pandemia.

La sexualidad siempre ha sido un tema tabú y por ende un tema que sí bien debemos llevar a la mesa antes que a la cama, muchas veces es más difícil abrir nuestra boca para hablar que para besar; desde los hogares hasta con nuestras parejas y amigos; muchas veces no se toma enserio y se da por sentado todo tipo de información relacionada con nuestra vida sexual.

El primer placer oral debería ser el de saber y compartir información básica en cuanto a educación y salud sexual, esto haría una gran diferencia en nuestras vidas, en nuestra salud mental, física y por supuesto en la experiencia sexual a través de la vida.

Lo que queremos con este artículo además de abrir un espacio para hablar de educación y salud sexual; es tratar de informar acerca de métodos de reducción de riesgo en la práctica sexual, llámese prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), embarazos no deseados y sumado el contagio de COVID-19. Este espacio pretende ser un espacio seguro, confiable e incluyente a la mano de todos los transeúntes donde el diálogo, información y conversación acerca de temas tabú sea la bandera y un recurso que mucho hace falta en los andenes de Bogotá, Colombia y el mundo.

Cuando llego el Covid-19 y la pandemia a finales de febrero y hasta lo que va corrido del año, mucho ha cambiado en la forma de vida que tenemos y esto también incluye la forma de relacionarnos tanto social y por ende sexual.

A muchos los sorprendió en un estado eterno de soltería, a otros en relaciones monótonas y de retos; otros por su parte han podido experimentar y ser creativos en la forma de saciar
estos instintos naturales.
Recuerden la sexualidad no es un pecado, es como tú la quieras experimentar y vivir; es algo natural. Así que abramos las bocas y las mentes para tener esta conversación sexual.

Aquí van algunas de las prácticas que podrías experimentar y usar algunas ideas para saciar estas necesidades naturales y también reducir riesgo de contagio de Covid-19, ETS, cuidar de ti y de tu pareja, o compañeros  casuales de cama.
(s). Recuerda usar tu imaginación, condón y lubricante para aumentar el placer de vivir y siempre cuidar
de tu salud física y emocional.

1. Ser el host o asistir a una fiesta sexual virtual.

Ilustración por: Baruch Porras-Hernandez.

Instagram: @Baruchporrashernandez Twitter @baruchisonfire

Esta bien si mostrar o no tu cara o alguna otra parte del cuerpo, como lo menciona Andrew Kanah, un escritor en Nueva York, quién describe su experiencia en este artículo para el portal Slate. https://slate.com/human-interest/2020/03/sex-party-zoom-coronavirus-quarantine.html

2. Apoya a emprendedores o sexshops locales en tu ciudad. Los juguetes son de gran ayuda para disfrutar al máximo tu vida sexual con o sin pareja. 

Ilustración por: Gaia WXYZ

Instagram: @gaiaw.xyz

3. Masturbarte ayudará a relajarte, liberar estrés  y calmará mucho  esas ganas. Race Bandom describe como las comunidades LGBTQ y KINK se han visto afectadas en San Francisco, California por el distanciamiento social que llegó con el COVID-19.

Ilustración por: Our Fellow Mortals

Instagram: @ourfellowmortals

Website: https://www.ofellowmortals.com/

4. ¿Has intentado el juego de roles con tu pareja? Esta sería una buena idea para hacerla realidad. Vamos, te aseguramos será divertida. (Aquí les dejamos algunas ideas para parejas gay pero ustedes hetero también pueden imaginar) https://www.advocate.com/sexy-beast/2016/4/29/39-role-play-fantasies-every-gay-couple-should-try#media-gallery-media-3

Ilustración por: Bishakh Som

Instagram: @biche_bash

Website: bishakh.com

5.¿ Tienes un match o algún buen fan que quiera tener una cita virtual? Ordena para los dos Uber Eats o comida a domicilio y pónganse creativos y juguetones en la cena virtual!

Ilustración por: Bishakh Som

Instagram: @biche_bash

Website: bishakh.com

6. Inscribete en algunos servicios como Pornhub que han tenido promociones o periodos de tiempo gratis para ayudar a pasar la pandemia en casa.

 

Ilustración por: Diego Gomez

Instagram: @Desingnurd

7. Ponte caliente con tus dedos, espera no seas mal pensado. Usa la creatividad para hacer sexting y poner a fantasear a esa persona con textos. (Aquí algunas de las mejores apps para poner a mover tus dedos) https://mashable.com/roundup/best-sexting-apps-pof-tinder-confide-match/ 

 

8. Explora cosas nuevas como voyerismo o exhibicionismo. Aunque este tipo de prácticas requieren el consentimiento de todas las partes podrías encontrar un tercero que quiera participar a través de una llamada virtual o ser tú el tercero en participar. https://www.jackandjilladult.com/articles/understanding-voyeurism-exhibitionism/

Ilustración por: Our Fellow Mortals

Instagram: @ourfellowmortals

Website: https://www.ofellowmortals.com/

9. Disfruta de videos de anime porno gays. Aquí algunos para empezar. https://www.animeimpulse.com/blog/2017/5/2/10-best-gay-anime

Ilustración por: Baruch Porras-Hernandez.

Instagram: @Baruchporrashernandez Twitter @baruchisonfire

10. ¿Nunca has intentando Kink y juego de rol? Es una buena manera de experimentar y tratar de no tener contacto con la persona. 

Tips adicionales:

  • Limita los encuentros sexuales, es mejor con tu pareja.
  • No beses si no es alguien cercano a tu circulo.
  • Usa condones para reducir el contacto con fluidos.
  • Lava tus manos antes y después de tener relaciones sexuales al menos por 20 segundos con agua y jabón.
  • Lava tus juguetes sexuales con jabón y agua tibia.
  • Desinfecta teclados y dispositivos electrónicos cuando se compartan.
  • No tengas sexo si tu o tu pareja no se sienten bien.
  • Si tu pareja puede tener COVID-19, evita el contacto sexual, no besar.
  • Si no te sientes bien y tienes síntomas acude a tu proveedor de salud.

Recuerda usar siempre condón, lubricante y consentimiento con tu pareja o amigos con derechos. Abrir la boca para hablar siempre será la mejor forma de empezar a disfrutar de una mejor experiencia de tu sexualidad.

Comenta y compártenos ideas de cómo estas  disfrutando de tu sexualidad en la nueva normalidad. También si necesitas ayuda o tienes dudas sobre educación sexual, eres una persona transgenero o haces parte de la comunidad LGBTQ, están bienvenidos a parchar, estar informados y educarse en el andén cultural.

También aquí te dejamos algunas instituciones en Colombia y el mundo para obtener mayor información sobre salud y educación sexual. (si sabes de alguna página o grupo que hable del tema o de educación sexual)

Todos somos humanos y es natural hablar, pensar y disfrutar de nuestra sexualidad. 

Agradecimientos especiales a:

San Francisco AIDS Foundation-Beta Blog

Josuah O’Neal – Director of Sexual Health Services.

Instagram @inkedhomo

Baruch Porras Hernandez- Community Events Manager

@Baruchporrashernandez

Y todos los artistas e ilustradores del Área de la Bahía de San Francisco, California quienes participaron en Beta Blog y compartieron su arte para acompañar esta publicación.

 

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Literatura Erótica

Sexo en California, besos en California y muchos orgasmos deliciosos – PARTE I

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@historiasdecama

Por Violeta

Sexo en California, besos en California y muchos orgasmos deliciosos en California.

Abraham me tiene loca. Quiero que me folle todo el tiempo. Sí, quiero estar siempre entre sábanas con él y gritarle que me dé más duro. Montarlo como una fiera y cabalgar encima de él hasta venirme y botar mi último deseo.

¿Sabes cuál es? Que me folle de día, de noche y todos los días.

Una vez vi por Instagram un body que solo me tapaba la parte debajo de mi ombligo, llevaba unas cintas que cruzaban por los senos y unas cadenas que guindaban para darle sensualidad sin verme vulgar. Sin embargo, a mí no me importaba. Yo solo quería que cuando lo tuviera puesto, él se enloqueciera y fantaseara con meterme sus deseos y su pene. Así como se lo imaginan, su pene grande, duro y loco por mí. Porque si de algo estaba segura, era que él también estaba loco por mí.

Guardé la foto y se la mostré a una amiga diseñadora. Ella fue mi cómplice en semejante estrategia que implicaba que el pene de mi hombre se endureciera solo con verme y si aún tocarme.

Habíamos llegado a un motel en California.

Él bajó por nuestras maletas. Aproveché para darme un baño rápido. Me puse mi body y me veía tal cual como quería. Como una perra acechando a su presa. Me miré más de una vez en el espejo y me encantó el resultado. Yo sabía cuáles serían las consecuencias y en que terminaría mi noche. Lo conozco tanto, sé cómo huele, sé a qué sabe cada uno de sus besos y lo entiendo solo con ver el brillo de sus ojos. Si, sé como dominarlo. Él es un animal salvaje y eso me encanta.

historiasdecama

De pronto, me interrumpió cuando intentó abrir con fuerza la puerta de la habitación, yo le había puesto el seguro para que no me sorprendiera y descubriera mi regalo para él.

– ¡Violeta! ¿Qué haces? Me preguntó con el ojo metido en la rejilla entre el marco y la puerta.

Reaccioné rápidamente, puse un camisón largo encima y corrí a abrir la puerta.

-Amor ¿Por qué estabas encerrada? ¿Qué hacías? Preguntó con curiosidad.

-¡Nada! Le respondí. Te demorabas mucho y me dio miedo que alguien me abriera la puerta por equivocación.

No dijo nada, me dio un beso en la frente y se quitó la ropa que estaba usando y se sentó en el escritorio donde tenía el computador encendido para comenzar a trabajar.

Yo me acosté en la cama y comencé a perder el tiempo en internet.

-¿Tienes hambre? Me preguntó. Lo conozco, me miró con lascivia y eso me tenía mojada.

-¡De ti! Le contesté. Sonrió, me gusta cuando sonríe, se le hace una expresión en la frente y sus ojos caídos se vuelven más pequeños, pero aún puedo verles el color y su brillo cambia cuando quiere meter sus dedos entre mi ropa.

violeta

Se tiró en la cama, cayó encima de mí, me besó, se saboreó con mi lengua hasta meter sus dedos entre mis tangas y palpar mis humedades.

-¡Estás mojada! Y se apretó más contra mi cuerpo.

Con sus manos manoseo mi abdomen hasta que descubrió las cadenas y más arriba mis tetas al aire.  Me quitó con fuerza el blusón que tenía puesto.

-OMG, WOW. Expresó sorprendido.

-Me encanta! Me miró con deseo. Yo estaba acostada debajo de él, luciendo mi atuendo y mis ganas de que me penetrara duro y sin descanso.

-Siendo lastima por tu body, ¡Lo voy a dañar!  Me dijo lamiéndome los pezones.

No quería preámbulos.

-¡Métemela! Le ordené. Él me complació. Abrió mis piernas y me miró con ansias. Sentí como su pene penetraba mis entrañas y me hacía palpitar con fuerza mi clítoris.

Continuará…

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LGBTI

Descarga el Kamasutra para la comunidad LGBTI creado en Colombia

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El 2019 es un año importante para las comunidades LGBTI del mundo, ya que este 28 de junio se cumple medio siglo de la ‘Batalla de Stonewall’, uno de los eventos que cambiaron la historia de las lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales, al ser considerado como la primera lucha masiva por el respeto y la igualdad de esta comunidad.

Justamente, en el marco de esta fecha, que año tras año celebra el orgullo LGBTI, y con el objetivo de demostrar que el placer viene en todas las formas, colores y tamaños; se ha hecho en Colombia –por primera vez- una versión del Kamasutra para que, quienes son heterosexuales y quienes hacen parte del diverso grupo sexual y de género, LGBTI, disfruten al máximo con sus parejas en la intimidad, puesto que la sexualidad es tan amplia y diversa y puede practicarse libremente por todos, no sólo por parejas conformadas por un hombre y una mujer.

Kamasutra, placer para todos los gustos, es el título de esta edición creada por Durex, marca número uno de condones que –sin tapujos- lidera y apoya la diversidad e inclusión en Colombia, brindando los medios para hacerlo, no solo con posiciones, sino con accesorios propios del placer.

Por eso, se atrevieron a cambiar el Kamasutra, y crearon uno que incluyera todos los espectros de la sexualidad. Con seis capítulos, el libro enseña a sus lectores desde diferentes técnicas para aplicar entre parejas del mismo sexo, las cuales van más allá e incluyen geles y anillos vibradores; hasta prácticas eróticas para personas transgénero y género-expansivas, que ponen la imaginación a volar.

Esta oda al placer puede descargarse gratis aquí a su dispositivo móvil o laptop y también se puede comprar en Rappi y Merqueo en combo con condones, anillos y lubricantes de la marca.

El juego antes del juego, posiciones sexuales, After Care, la masturbación, placer en solitario; Self-Love y sobre sexualidad Trans, son algunas de las secciones del Kamasutra, placer para todos los gustos en las que el lector se deleitará con no sólo una oda al placer, que hay que disfrutarla de principio a fin, sino que descubrirá por qué la sexualidad es tan diversa como los seres humanos y por qué todos sentimos placer “sin importar en el empaque en el que venimos”.

Según una investigación realizada por especialistas de la Universidad de Wollongong, en Australia, mantener relaciones sexuales de forma habitual puede ser bueno para la memoria. Por su parte, la revista Journal of Sexual Medicine, concluyó que las parejas homosexuales tienen mejor sexo y más orgasmos compartidos que las parejas heterosexuales.

 

En promedio, cada colombiano compra al año unos ocho condones, una cifra realmente baja si se tiene en cuenta que, en parejas sexualmente estables, una mujer puede llegar a tener 83 relaciones en los doce meses del año, mientras que, el promedio de encuentros sexuales de un hombre, es de 103.

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Literatura Erótica

Un 10 a mi nuevo encoñamiento

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Por Violeta.

@historiasdecama

 

Entramos a la habitación de un hotel viejo de la ciudad donde él se estaba hospedando desde hace algunas semanas. Me contó que había llegado a Colombia con ansias de explorar, de ganar experiencias y de entrar en la cultura de la ciudad. A pesar de ser nada lujoso, al menos estaba limpio y tenía baño privado.

Era un hostal en la ciudad vieja, bien localizado, cerca de restaurantes y playas.. El abanico de techo era un poco ruidoso y viejo, el aire acondicionado funcionaba cuando se le daba la gana. La habitación era estrecha,  había una cama doble de madera y una mesa donde tenía su computador.

Las paredes fueron testigo de nuestros primeros encuentros sexuales. Sexo muy bueno y excitante, pero no tan esplendoroso como lo es ahora.

¡Supe que iba  a peder la cordura por él, cuando lo ví por segunda vez!

Días de playa y noches de cenas en restaurantes deliciosos. Un par de besos apasionados y una agarradita de manos mientras caminábamos por la ciudad. Algunas noches mirando perdidos el techo, suspirando cada orgasmo. Descansando nuestras ganas.

Me encanta la mezcla de raza que tiene, su belleza es extraña pero me fascina. Es alto, de piel bronceada y cuerpo atlético. No me voy a equivocar en afirmar que ha sido lo mejor que ha dormido en mi cama y estoy obsesionada con la agresividad con la que me miran sus ojos cafés cuando está a punto de venirse.

Esa noche habíamos cenado en  un exquisito restaurante de comida de mar. Nos habíamos tomado dos copas de vino cada uno. Al entrar a la habitación me desvestí mientras él se acostaba en la cama, me abrazó con efusión, cada vez que lo tengo cerca, siento que su olor humedece mi entrepiernas y  mis labios están ansiosos por más besos calientes.

Es fácil que él descubra las ganas que le tengo porque con solo meter sus dedos dentro de mis tangas y acariciar mi clítoris, puede manosear mi vagina empapada.

-¡Tengo sueño! Me dijo después de darme un beso en mi mejilla.

Entré al baño a cepillarme los dientes y decidí tomar una ducha antes de dormir.

-¿Qué haces? Escuché que me decía desde la habitación.

-¡Me baño! Le contesté mientras me enjabonaba.

Sentí el ruido de la puerta cuando la abrió y me invadió en la ducha. Sentí sus manos sobre mi espalda, me giró, me acarició  y  me besó el cuello y justo debajo de mis orejas. Yo le respondí jalándolo por el cuello y  besándolo en la boca.  Me alzó por mis nalgas, alcancé a sujetarme con fuerza en el marco de la puerta. Mi cuerpo estaba en el aire pegado al suyo, comenzó a cogerme y mientras lo hacía, el agua de la ducha caía sobre nosotros sin apagarnos la calentura.

-¡I have a man! (tengo un hombre) Le dije.  Él me contestó con una desenfrenada pasión que me dejó sin aliento a replicas.

Me sacó del baño cargándome entre sus brazos, me tiró en la cama y me lamió todo mi cuerpo desnudo. Sus manos me encendían con la intención de hacerme venir.

Ya conozco sus gestos y sé cuando está a punto de llegar y es justo ahí donde   siempre  le digo.

-¡Dame más duro! Él me obedeció y con toda la fuerza de su cuerpo me dio más duro.

Me miró perdiéndose en mis ojos, un soplo de satisfacción iluminó su cara. Yo entendí cada expresión con la que desataba su complacencia.

Mis piernas comenzaron a temblar, las alcé para hacerle más estrecho el paso, con un grito que guió el final. Lo abracé con fuerza contra mi cuerpo flotando en el aire. Le mordí las orejas y los labios. Presioné su mano contra la cama. Ambos caímos derrotados ante nuestra pasión. Nuestros cuerpos desnudos amándose sin límites, eran él y el color de sus ojos que me tenían muerta de pasión.

-¡Lo amo! Me Dijo.

-¿A quién?

¡A él! Con su mano derecha agarró con fuerza mi culo. Una explosión de sensaciones aferradas.

Nos quedamos dormidos ahí, uno junto al otro. Respirando el mismo aire y cubriéndonos bajo las mismas sábanas, testigos de esa noche.

El sol entró fuerte por la ventana. Sus ojos aún cerrados y con pocas expresiones de pereza en su rostro. Dormía y se veía tan perfecto, así como las líneas de sus labios y la caída de su nariz.

Le di un beso en espalda y  sonrió, me abrazó con sentimiento y suspiró en mis oídos. Sus manos acariciaron mi pelo. Quise decirle cuanto lo amaba, pero  lo dejé a su imaginación.

– ¡Me gustan más las mañanas contigo porque cuando te abrazo me siento un nuevo hombre! Susurró abrazándome con más fuerza.

Quisiera que nunca me soltara, simplemente cuando miro sus ojos cafés, eso lo más cercano a la felicidad.

No hay dudas, supe que iba a perder la cordura por él,  cuando lo ví por la segunda vez que lo vi.

Continuará.

 

 

 

 

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